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Organizaciones del conocimiento. Donde la ventaja competitiva son la gestión del conocimiento y las personas.

27 dic
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Siempre me ha interesado el tema de la gestión del conocimiento en las organizaciones, desde mi época de estudiante en la Universidad de Deusto hasta estos días en los que estoy cursando un postgrado en la Universidad Oberta de Catalunya titulado “Gestión de la innovación y el conocimiento en las organizaciones”.

En los tiempos que corren la utilización adecuada del conocimiento y de la información es, sin duda alguna, la principal fuente de diferenciación. Actualmente competimos en innovación y conocimiento, competir en costes es casi imposible con países asiáticos donde la mano de obra es mucho más barata. Estos dos elementos se convierten en elementos críticos y limitados y las organizaciones han de asumir su “producción”.

El conocimiento es uno de los activos intangibles de las organizaciones que más se debería mimar, ya que es un activo que:

  • Con el uso no se desgasta, sino que aumenta.
  • Es un recurso ilimitado, sin rendimientos decrecientes.
  • Depende de la comunicación y la química personal (emociones) de los empleados.
Además el conocimiento tiene una característica especial ya que este aumenta para ambas partes al compartirlo. Esto lo explico de forma clara el escritor irlandés Georges Bernard Shaw:

Si tu tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguimos teniendo una manzana. Pero si ambos tenemos una idea y las intercambiamos, entonces ambos tenemos dos ideas.

Así mismo no podemos nunca olvidarnos de que el conocimiento se encuentra en las personas y si estas se van de la organización, el conocimiento también se va con ellas. Por tanto es lógico pensar que las organizaciones deberían estar orientadas hacia la capacitación de las personas, la resolución de problemas, la consecución de los objetivos y la satisfacción del cliente. Por tanto las organizaciones deberían tener una las siguientes características entre otras:

  • La organización debe poner los medios para que las personas conozcan qué acciones se esperan de él y cuál es el efecto que estas producirán.
  • La información debe circular ampliamente por la organización, de forma transparente.
  • La estructura organizacional debe tener el menor número de niveles posible.
  • Motivar a las personas para que se impliquen con los problemas de la organización.
  • Hacer público los objetivos estratégicos de la empresa.
  • Marcar objetivos medibles, alcanzables, que supongan un reto, con un determinado plazo/tiempo y que sean específicos o concretos. (Objetivos MARTE)
  • Visión a largo plazo y gestión anticipada del cambio.
  • Calidad total y orientación a los procesos.
  • Expansión del conocimiento dentro de la empresa.
  • Estructura organizativa ágil, basada en la comunicación y un dialogo continuo.
  • Participación del que ejecuta el trabajo en la gestión/organización de este.
  • Superación del rendimiento individual por la eficacia colectiva.
  • Utilización de técnicas de gestión y motivación.
El conocimiento de una organización es según Davenport y Prusakun hecho social desarrollado en base a la experiencia colectiva de sus empleados, a los talentos que premia y a las historias compartidas de triunfo.” Y la generación del conocimiento organizacional por tanto el proceso que amplifica organizacionalmente el conocimiento generado por los individuos y lo cristaliza como parte de la red de conocimiento de la organización.

Me gustaría destacar en este punto la necesidad de un nuevo rol en las organizaciones. Podríamos llamarlo de diferentes maneras, gestor/dinamizador/coordinador/catalizador del conocimiento el cual sería el encargado de iniciar, impulsar y coordinar los actividades de gestión del conocimiento. Su objetivo sería por tanto, sacar el mayor provecho de la creación, descubrimiento, uso y comunicación del conocimiento en la organización.

Por último y como conclusión decir que en mi opinión, la gestión del conocimiento tiene un 80% de gestión de personas y cambios culturales y un 20% de gestión de tecnología.

Nuevos comportamientos para las organizaciones innovadoras

18 dic
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Que la innovación está íntimamente relacionada con la cultura organizacional y las personas es cada vez más evidente. Por eso, las organizaciones que quieran ser innovadoras necesitarán de nuevos comportamientos por parte las personas, donde lo importante es la participación, la responsabilidad y el compromiso.
En las organizaciones del conocimiento, la aportación de las personas al trabajo está cambiando de significado. Hemos pasado de la productividad como termino clave, donde la cantidad de horas invertidas para realizar una tarea era lo importante al logro de resultados y resolución de problemas como objetivo de los trabajadores.

En las organizaciones del futuro el contrato emocional que establezcamos con la organización será clave para medir el nivel de innovación de dicha organización. El contrato emocional se puede definir como el sentido de pertenencia (compromiso) que la persona siente y expresa respecto a la organización.

Según Juan José Goñi Zabala (Instituto Ibermática de Innovación) el contrato emocional se puede expresar en cinco niveles:

  1. Obediencia: “Hago lo que me dicen a cambio de un precio, el salario.
  2. Incentivo: “Lo hago porque me interesa; ahora mismo o muy pronto me premian.
  3. Responsabilidad piramidal: “Lo hago bien porque soy yo el responsable de algo y he de rendir cuentas a otra persona de rango superior.
  4. Crear valor: “Busco el logro y la acción propia orientados a los que me rodean.
  5. Alineamiento o Proyecto compartido: “El proyecto me compromete porqué está alineado con mi futuro.

Pero está claro que comprometerse, responsabilizarse e implicarse son comportamientos que en teoría son fáciles, pero en la práctica son harto complicadas, quizás por la cultura que hemos recibido, quizás por comodidad. Hablando de comodidad me viene a la cabeza algo que ha dicho hoy Jose Mari Larrañaga, para ser un líder se a de ser “incomodo para los cómodos”. Koldo Saratxaga lo expresa en términos parecidos, “Un líder tiene que potenciar la incertidumbre, no el miedo. Debe crear tensión para generar valor, para fomentar la creatividad”.

El extraordinario músico y director de orquesta Benjamin Zander esgrime en su gran libro “El arte de lo posible” una serie de pautas para la implicación, o como dice el, para “ofrecerse uno mismo a modo de posibilidad para el cometido de otros y a su vez, estar preparado para recoger la chispa de aquéllos”. Las pautas son las siguientes:

  • Imaginar que los demás nos invitan a implicarnos.
  • Estar dispuesto a participar, a sentir emoción, a recoger la inspiración de otros.
  • Ofrecer a los demás aquello que nos inspira.
  • Creer sin reservas que siempre hay alguien dispuesto a recoger la chispa.

Además Zander señala en su libro como a veces se suele identificar la responsabilidad con la culpabilidad o con la ausencia de la misma. Cuando acusamos a alguien por un error, en realidad estamos intentando demostrar que tenemos razón, y todos sabemos la satisfacción que se siente cuando uno está libre de culpa pero nuestro interlocutor no.
Cuando culpabilizamos a alguien estamos perdiendo poder, estamos cerrando una puerta, la cual nos permite proceder de forma alternativa, para intentar aprender de la experiencia. Al fin y al cabo el aprendizaje está fundamentado en la experiencia, y no conozco experiencias sin errores. Por tanto, como también se menciona en el último libro de Koldo Saratxaga, “Un nuevo estilo de relaciones”, el animar a cometer errores (no negligencias, que es algo muy diferente) fomenta el aprendizaje dentro de una organización.

El compromiso creo que tiene que ver con la necesidad de tener una visión de futuro compartida por todas las personas de la organización. Porque sin un proyecto realmente compartido, sin una visión de futuro compartido no hay verdadero compromiso. Una visión es un marco que permite lo posible siempre y cuando reúna ciertos criterios:

  • Una visión articula una posibilidad
  • Una visión da vida a un deseo esencial, con el cual las personas sean capaces de identificarse
  • Una visión se formula de manera que sirva en cualquier momento, sin cifras ni medidas, etc.
  • Una visión no se refiere a la moral, ni ética ni a la manera de hacer las cosas
  • Una visión no apunta ni hacia un futuro de color de rosa ni hacia un pasado que pudiera haber sido de otra manera.

Creo que estamos entrando en una nueva ola, donde las organizaciones que no innoven, que no aporten nada nuevo, que no se organicen de otra manera, que no tengan otros modelos, caerán! Por eso, vayamos reconstruyendo nuestra cultura organizacional en base a estos tres parámetros de participación, responsabilidad y compromiso.