Siempre me ha interesado el tema de la gestión del conocimiento en las organizaciones, desde mi época de estudiante en la Universidad de Deusto hasta estos días en los que estoy cursando un postgrado en la Universidad Oberta de Catalunya titulado “Gestión de la innovación y el conocimiento en las organizaciones”.
En los tiempos que corren la utilización adecuada del conocimiento y de la información es, sin duda alguna, la principal fuente de diferenciación. Actualmente competimos en innovación y conocimiento, competir en costes es casi imposible con países asiáticos donde la mano de obra es mucho más barata. Estos dos elementos se convierten en elementos críticos y limitados y las organizaciones han de asumir su “producción”.
El conocimiento es uno de los activos intangibles de las organizaciones que más se debería mimar, ya que es un activo que:
- Con el uso no se desgasta, sino que aumenta.
- Es un recurso ilimitado, sin rendimientos decrecientes.
- Depende de la comunicación y la química personal (emociones) de los empleados.
“Si tu tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguimos teniendo una manzana. Pero si ambos tenemos una idea y las intercambiamos, entonces ambos tenemos dos ideas.”
Así mismo no podemos nunca olvidarnos de que el conocimiento se encuentra en las personas y si estas se van de la organización, el conocimiento también se va con ellas. Por tanto es lógico pensar que las organizaciones deberían estar orientadas hacia la capacitación de las personas, la resolución de problemas, la consecución de los objetivos y la satisfacción del cliente. Por tanto las organizaciones deberían tener una las siguientes características entre otras:
- La organización debe poner los medios para que las personas conozcan qué acciones se esperan de él y cuál es el efecto que estas producirán.
- La información debe circular ampliamente por la organización, de forma transparente.
- La estructura organizacional debe tener el menor número de niveles posible.
- Motivar a las personas para que se impliquen con los problemas de la organización.
- Hacer público los objetivos estratégicos de la empresa.
- Marcar objetivos medibles, alcanzables, que supongan un reto, con un determinado plazo/tiempo y que sean específicos o concretos. (Objetivos MARTE)
- Visión a largo plazo y gestión anticipada del cambio.
- Calidad total y orientación a los procesos.
- Expansión del conocimiento dentro de la empresa.
- Estructura organizativa ágil, basada en la comunicación y un dialogo continuo.
- Participación del que ejecuta el trabajo en la gestión/organización de este.
- Superación del rendimiento individual por la eficacia colectiva.
- Utilización de técnicas de gestión y motivación.
Me gustaría destacar en este punto la necesidad de un nuevo rol en las organizaciones. Podríamos llamarlo de diferentes maneras, gestor/dinamizador/coordinador/catalizador del conocimiento el cual sería el encargado de iniciar, impulsar y coordinar los actividades de gestión del conocimiento. Su objetivo sería por tanto, sacar el mayor provecho de la creación, descubrimiento, uso y comunicación del conocimiento en la organización.
Por último y como conclusión decir que en mi opinión, la gestión del conocimiento tiene un 80% de gestión de personas y cambios culturales y un 20% de gestión de tecnología.






