La gran mayoría de los cambios que tanto nos llaman la atención son la cristalización de fenómenos que se iniciaron hace décadas. Por ejemplo, en la década de los 70 un nuevo tipo de bicicleta empezó a aparecer en las carreteras de los Estados Unidos, una bicicleta con un cuadro robusto, unas ruedas gruesas con frenos de goma, etc. Se trataba de las primeras “mountain bikes”. Como toda innovación exitosa las mountain bikes fueron adoptadas rápidamente por los usuarios y pronto daba la sensación de que hubieran estado ahí desde hace décadas. Pero, realmente ¿donde nacieron las mountain bikes?
La teoría económica clásica diría que las mountain bikes nacieron de dos posibles formas. Una de las alternativas sería que las mountain bikes nacieron gracias al trabajo de un joven emprendedor en su garaje. Este descubrió una necesidad en el mercado que en poco tiempo tuvo un éxito espectacular y atrajo a uno de los grandes productores de bicicletas del sector. La segunda de las alternativas sería que la mountain bikes pudieron nacer en el laboratorio de I+D de una de las grandes organizaciones del sector de las bicicletas, en la que tras meses de laboriosos tests y profundas investigaciones de mercado para “buscar” y “cubrir” las necesidades del mercado, identificaron la oportunidad de crear un nuevo producto.
Pero la verdad es que no ocurrió de ninguna de las dos maneras descritas anteriormente. La mountain bike fue creada por un ávido grupo de usuarios. Las organizaciones del sector de la bicicleta estaban cómodas fabricando productos bien conocidos en un sector bien conocido. Se trataba de un ecosistema seguro, lo que les hacía tener pocos incentivos para innovar. Pero un particular grupo de usuarios, “lead users”, tuvieron el impulso, también la necesidad, de innovar para adaptar las bicicletas convencionales para poder ser utilizadas en pistas situadas en rincones poco accesibles. Las mountain bikes fueron creadas cuando jóvenes ciclistas, del norte de California en particular, empezaron a usar sus bicicletas en pistas de montaña en busca de nuevos retos. Estos usuarios/desarrolladores se pusieron manos a la obra para modificar sus bicis y hacerlas más resistentes y utilizando elementos de otras bicis y motos crearon las “clunkers”, así es como denominaron a esas bicicletas mutantes.
Este es un claro ejemplo de innovación de usuario. ¿Conocéis algún otro caso?





