Monthly Archives: mayo 2009

Jóvenes más sociales en las organizaciones

09 may
General   |  8 comentarios

No hace mucho, la socialización entre los estudiantes de universidad (y en fases anteriores también, por supuesto) se realizaba fundamentalmente en la hora del descanso cuando la gente nos juntábamos en los pasillos o en la cafetería. Ese era el único lugar que utilizábamos para intercambiar los chascarrillos típicos en la universidad. Pero ¿qué ocurre actualmente? Los estudiantes actuales, además de los pasillos y la cafetería utilizan fundamentalmente las redes sociales para estar al tanto de toda esa información. Utilizan las redes sociales, básicamente TuentiFacebook, para intercambiar fotos realizadas en los descansos, fotos del fin de semana, fotos de vacaciones, etc. En mi época (¡no hace ni 5 años!) esta información existía, pero estaba totalmente distribuida y oculta para el resto de personas.

Hoy en día, tanto las relaciones interpersonales como el flujo de información o fotografías son visibles. Las personas se vuelven, casi sin quererlo, en personas trasparentes al resto del grupo. Se ejerce por tanto una cierta presión social sobre lo que se dice o se muestra de cada uno. Pero por otro lado, los alumnos al compartir esa información, al transparentarse, supongo que crearán un lazo de unión más fuerte que el que podía tener yo con mis compañeros de universidad. Es verdad que siempre tenías un grupo de amiguetes con el que no te hacía apenas falta las redes sociales actuales para conocer donde estaban, para ver las fotos o para conocer sus chascarrillos, sino que las redes sociales te permiten llegar a muchas más gente de una forma más sencilla.

Hoy en día es difícil ver a alguien en el aula de ordenadores de la universidad y que no tenga abierto Tuenti, Facebook o Twitter. Es como si formará parte de su persona, el yo físico y el yo digital, una identidad reflejada en dos espejos, las cuales deben ser cuidadas por igual. Y eso, como todo en esta vida, requiere tiempo.

A raíz de estos hechos se me ocurrió que sería una buena idea colaborar a esa identidad digital de los alumnos desde la universidad. ¿Cómo? Imaginaros que un alumno al ingresar en la universidad se le otorga una dirección de correo electrónico que puede y debe ser redirigido a otra cuenta de correo electrónico gratuito. Además de la cuenta de correo, se le proporcionaría un blog donde el alumno pueda ir escribiendo sobre su andadura en la universidad. En este blog también podrían ser desarrolladas algunas de las actividades de las diferentes asignaturas que cursará el alumno durante su carrera. Si estas actividades son debidamente etiquetadas no debería suponer ningún esfuerzo extra para el profesor, más que manejar medianamente algunas herramientas de la web social. Además, esta infraestructura podría ser complementada con otro tipo de infraestructuras como Moodle y alguna plataforma de wikis. ¿No creéis que sería todo mucho más colaborativo, transparente y rico? Ya hay algunas experiencias muy enriquecedoras al respecto, pero todavía somos minoría. En fin… tiempo al tiempo

Y… una última reflexión. ¿Qué pasará con estos alumnos acostumbrados a utilizar estas herramientas (blogs, wikis, redes sociales, etc.) cuando lleguen al “mundo laboral”? Un mundo en el que estas herramientas apenas son utilizadas. ¿Cómo integrarán estos jóvenes en ese ambiente? ¿Están las organizaciones preparadas para ello?

Quizás solo sea una idea estúpida, pero me gusta compartir estas ideas para poder enriquecerlas con vuestra opinión.

Empresa abierta, empresa ambidiestra

05 may
Empresa Abierta   |  5 comentarios

La semana pasada estuvimos hablando con Manu, Katixa y Alexandra de Naider sobre el concepto clave de nuestro grupo de investigación OBEA, la empresa abierta. Después de esta reunión lo que me queda claro es que una empresa abierta es una empresa ambidiestra. Utilizo el concepto de “organización ambidiestra” acuñado por O’reilly y Tushman.

Este tipo de organizaciones deben regirse mediante dos procesos un tanto antagónicos como el de la exploración y la explotación. Pero la cultura, procesos y filosofía que permiten la exploración son los contrarios de los necesarios para explotar los productos y servicios actuales.

El proceso de explotación está directamente relacionado con el día a día, haciendo posible que la nave no se hunda y siga avanzando con el rumbo prefijado. Es imprescindible que la organización destine recursos a estas actividades de corto plazo para seguir viviendo. El proceso de exploración en cambio está más enfocado al largo plazo, a buscar innovaciones radicales. Se trata por tanto de procesos menos estructurados donde entran en juego conceptos más abstractos como es la creatividad, la hibridación, el ensayo y error, el riesgo, etc.

Tomando esta premisa como cierta, autores como O’reilly por ejemplo, consideran que las personas difícilmente podemos tener esas dos perspectivas suficientemente desarrolladas y que la mejor opción es dedicarse a una o a otra perspectiva. Resulta muy interesante esta percepción, porque supongo que a raíz de esta aseveración actualmente se divide por un lado la parte productiva por un lado y la unidad de I+D por otro. Quizás la estrategia adecuada sea mantener esas dos perspectivas en continua interacción bajo el mismo paraguas de la organización.

Además de disponer de esas dos perspectivas la empresa abierta debería hacer uso de la inteligencia colectiva. George Pór, investigador de la London School of Economics, definió la inteligencia colectiva como “la capacidad de las comunidades humanas de evolucionar hacia un orden de una complejidad y armonía mayor, por medio de mecanismos de innovación como de diferenciación e integración, competencia y colaboración”. Un requisito necesario para la utilización de la inteligencia colectiva es la apertura. Podemos definir la apertura como la capacidad de tener en cuenta tanto las perspectivas del interior como del exterior de la organización. En definitiva hacer porosos los límites de la organización.

Las organizaciones, en la medida que están en un entorno cada vez más global e interconectada, no deben desaprovechar la inteligencia de las multitudes. La inteligencia colectiva es utilizada sobre todo para la resolución problemas y la toma de decisiones. Diversos autores, entre ellos el más destacado es James Surowiecki, han identificado tres factores que influyen en la calidad de los resultados de dicha inteligencia. Por un lado está la importancia de la cantidad, cantidad de perspectivas y personas. Por otra, la importancia de la diversidad de opiniones, experiencias, etc. Y por último la importancia de la conectividad entre las personas. En palabras de Surowiecki “los grupos de personas son inteligentes si existe un equilibrio entre la información que cada uno de ellos posee y los puntos de vista de cada uno de ellos debe ser diferente”.