Monthly Archives: diciembre 2009

Los problemas de la innovación colectiva: El pensamiento grupal

23 dic
Innovación Abierta   |  3 comentarios

El psicólogo Irvin Janis llamo pensamiento grupal a una forma de pensamiento “con el que las personas se sienten implicadas cuando están profundamente comprometidas con un grupo excluyente, cuando la lucha por la unanimidad de los miembros pasa por encima de su motivación para evaluar de manera realista formas de proceder alternativas”. La creencia imperante es que el grupo sabe mejor que nadie la decisión o dirección vigente es la que parece representar a la mayor parte de sus componentes, más allá de un examen ponderado: incluso cuando el instinto personal sugiere lo contrario.

Entro los estudio más destacables sobre el pensamiento grupal está el realizado por el psicólogo Solomon Asch en 1951. Tras su experimento Asch concluyo que “la tendencia a la conformidad de nuestra sociedad es tan fuerte que jóvenes razonablemente inteligentes y bienintencionados están dispuestos a llamar blanco al negro. Esto es preocupante. Plantea interrogantes acerca de nuestra forma de educación y los valores que guían nuestra conducta”.

Hay una historia escrita por Jerry B. Harvey, llamada “La paradoja de Abilene”, que me gustaría transcribir en este blog. Se trata de un ejemplo que en mayor o menor medida nos ha ocurrido a todos alguna vez. La historia es como sigue.

Una calurosa tarde de verano en Coleman, Texas, una familia se encuentra a gusto jugando al dominó en el porche hasta que el suegro propone que vayan hasta Abilene, a 85 kilómetros al norte, a cenar. La mujer dice: “Me parece una buena idea”. El marido, a pesar de sus reservas porque en el viaje en coche es largo y hace calor, cree que sus preferencias están en desacuerdo con las del grupo y dice: “Me parece bien. Solo espero que tu madre quiera ir”. Entonces la suegra dice: “Claro que quiero ir. Hace mucho tiempo que no voy a Abilene”. El viaje en coche es sofocante, largo y hay polvo por todas partes. Al llegar al restaurante, la comida es igual de mala. Cuatro horas después regresan a casa agotados. Uno de ellos dice sin ninguna sinceridad: “Ha sido un viaje estupendo ¿no os parece?” La suegra afirma que en realidad ella habría preferido quedarse en casa, pero que estuvo de acuerdo en ir porque los otros tres habían mostrado mucho entusiasmo. El marido dice: “Pues yo fui para que estuvierais contentos. Estaría loca si quisiera salir con este calor”. El suegro dice que lo propuso porque creía que los demás estaban aburridos.

El grupo, desconcertado por haber decidido todos juntos hacer algo que ninguno de ellos quería hacer, vuelve a sentarse. Todos hubieran preferido quedarse sentados cómodamente, pero no lo confesaron cuando todavía tenían tiempo de disfrutar de la tarde.

Este es un ejemplo inofensivo pero impresionante de las consecuencias del pensamiento grupal. ¿A quien no le ha ocurrido algo así alguna vez? Cada uno de los miembros del grupo accedió a hacer algo que no quería hacer porque creyó que los otros querían hacerlo. La consecuencia fue que nadie quedó contento.

Este es uno de los problemas, entre otros que analizaremos en sucesivos posts, que podemos encontrarnos si queremos que un grupo de personas o una multitud inteligente participe dentro del sistema de innovación de una organización.

Cuando los usuarios toman el control de la innovación

15 dic
Innovación Abierta   |  Sin comentarios

A veces los usuarios toman el control del proceso de innovación de una organización sin previo aviso y sin que la organización lo haya planificado. Simplemente surge. Las organizaciones deben gestionar este tipo de “accidentes” de forma eficaz si quieren sacar algún tipo de ventaja competitiva. Lars Frederiksen describe en su tesis doctoral “Open Innovation Business models: Innovation in firm-hosted online user communities and inter-firm project ventures in the music industry” el caso de Propellerheads, una organización sueca dedicada al desarrollo software.

El caso es que en 1996 dicha compañía saco al mercado un software para producir música a través de los ordenadores personales. Fue tal la acogida que en pocos días recibían 30.000 descargas diarias. Pero el hecho sorprendente no fue el número de descargas sino que un grupo de usuarios obtuvieron el código fuente de la aplicación y empezaron a cambiarla. Este hecho cambio el futuro de Propellerheads.

Propellerheads, en vez de aferrarse a la legalidad y actuar contra esas personas decidió hacer de ellas un autentico valor estratégico para la organización. Dicha organización puso en marcha, sin saberlo, un modelo de innovación basado en los usuarios, en inglés, “user-driven innovation model”. Un modelo de innovación donde el conocimiento, la información así como los productos o sus modificaciones fluyen desde y hacia el seno de la organización en continua interacción con los usuarios finales.

Pero… ¿qué lleva a un grupo de jóvenes norteamericanos a colaborar con una organización en el desarrollo de un producto? Según el estudio realizado por Lars Frederiksen, el principal motivo ha sido el reconocimiento recibido por la propia organización el factor motivante clave para dichos usuarios. Se trata por tanto de una motivación intrínseca, donde el usuario percibe que sus actividades son inherentemente interesantes y de alguna forma, reconfortantes.

El éxito de esta estrategia ha sido fundamentalmente el surgimiento de una comunidad de usuarios y trabajadores de la organización. Este es uno de los activos estratégicos que permiten mantener una cierta ventaja competitiva con el resto de competidores. Dicha comunidad de usuarios está realmente ligada al producto así como a la organización, a sus trabajadores y a la propia cultura organizacional.

Esta comunidad no difiere en mucho con el resto de las comunidades de usuarios. En cuanto a la participación, decir que solo uno de cada diez usuarios proporciono algún tipo de información o código digno de ser etiquetado como innovadora. Estas personas son los llamados “lead users”, usuarios avanzados que adoptan de forma temprana todas las nuevas funcionalidades y/o productos. A este respecto Lars Frederiksen alerta sobre el peligro de enfocarse únicamente a este tipo de usuarios a la hora de crear una comunidad excluyendo al resto de los usuarios. Gracias a su estudio, Lars ha confirmado la necesidad de esos otros usuarios y de información a priori “inútil” que podemos encontrar en cualquier comunidad. De echo, este tipo de información, que podemos denominar como ruido, es el pegamento necesario que mantiene unida a la comunidad.

Este es uno de tantos otros casos de éxito de colaboración con los usuarios finales a la hora de desarrollar nuevos productos o mejorarlos. En el artículo que ha servido como base para este post, “When users take control of innovation” se menciona otros casos de estudio de productos no relacionados con el software ni Internet como pueden ser el caso de Harley Davidson, el surf y el snowboard. Para finalizar me gustaría destacar una frase de Lars Frederiksen en la que advierte de la posible “burbuja” generada en torno a la innovación basada en el usuario, particularmente en Dinamarca donde está incluido en el programa de innovación gubernamental.