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Biblioteca participativa

19 ene
General, Innovación Abierta   |  6 comentarios

Este es un post que tenía en mente desde hace ya bastante tiempo pero que por diferentes motivos no lo he empezado a escribir hasta ahora. Es una idea que me circulaba por la cabeza y que le prometía a Arantza de la Torre, responsable de la biblioteca de nuestra facultad de Mondragon Unibertsitatea. Este post hace referencia a las bibliotecas en general, no solo las bibliotecas privadas de las universidades u organizaciones.

La pregunta inicial para comenzar la reflexión es la siguiente: ¿Por qué es la/el responsable de la biblioteca el que elige los libros que han de comprarse? Es verdad que si realizas alguna recomendación de compra, al menos en nuestra facultad, es muy posible que se adquieran. Pero la decisión de compra siempre quedará en manos de la/el responsable de la biblioteca, y eso no digo que sea ni malo ni bueno, simplemente es.

Pues bien, la idea que me rondaba la cabeza es la posibilidad de involucrar a los usuarios de la biblioteca en el proceso de selección de los libros que se van a adquirir. Alguien pensará, y con mucha razón… ¿y donde queda la decisión del experto? La respuesta podría venir de la división del presupuesto de adquisición de nuevos libros en al menos dos partidas:

  • Una partida del presupuesto quedaría a libre disposición de la/el responsable de la biblioteca.
  • Otra partida del presupuesto quedaría a disposición de la decisión de los usuarios.

Es decir, la biblioteca tendría digamos dos órganos de gobierno, por un lado tendríamos al dictador benevolente que vela por el buen funcionamiento de la biblioteca y la calidad o conveniencia de los ejemplares adquiridos. Y por otro lado tendríamos un organismo democrático que vela por sus propios intereses, donde es la mayoría quien tiene la decisión de adquisición de un ejemplar. Es cierto que no pueden ser dos procesos independientes, debería existir cierta coordinación que debería ser llevada a cabo sin duda alguna por parte de la/el responsable de la biblioteca. Faltaría más.

El quid de la cuestión está en implantar un mecanismo para poner en marcha la biblioteca participativa. Lo más eficaz supongo que sería implantar una plataforma web a la cual tengan acceso los usuarios de dicha biblioteca y puedan proponer y votar los ejemplares que desean adquirir ese mes, por ejemplo. Por tanto cada mes se abriría un nuevo periodo de elecciones en que cualquiera puede proponer uno o varios ejemplares y cualquier usuario podría votar a uno o varios ejemplares para ser adquiridos. Este tipo de mecanismo favorece sin duda a aquellos apasionados de la lectura que hacen un uso habitual de la biblioteca, ya que serán estos lo que dediquen un esfuerzo en proponer ejemplares cada mes y a votar aquellos ejemplares que más les interese. Uno de los posibles incentivos para que este mecanismo funcionase es bien sencillo. El usuario podrá leer aquellos libros que le gustan y para ello podrá utilizar los recursos de la biblioteca. Además podría ser que entre aquellos que votaron la compra de un ejemplar y salio ganador, se sortee quien será el primero que lo lea, por ejemplo.

Esta plataforma no es compleja de implantar, bastaría con hacer uso de plataformas que actualmente se están utilizando para adaptarlo a estas necesidades específicas. Estoy pensando por ejemplo en el uso de una plataforma como la de meneame o digg para poner en marcha la biblioteca participativa…

Esta idea trata de hacer de las bibliotecas un organismo más participativo. Una biblioteca echa para los usuarios por los propios usuarios. El rol de la/el responsable de la biblioteca, en parte, cambiaría de prescriptor a coordinador de voluntades. Este es, en mi humilde opinión, uno de los cambios estratégicos que debieran poner en marcha las bibliotecas, amén de otras.

Estrategia de investigación en innovación social

24 jun
General   |  7 comentarios

Ayer asistimos un buen equipo de investigadores de MIK a la presentación de la “Definición de la estrategia de investigación en innovación social del País Vasco” realizada por Deloitte e Innobasque. Antes de entrar en los comentarios, querría pediros disculpas por no poder compartir con vosotros el resumen ejecutivo, pero es que estos consultores de la vieja escuela imponen unos derechos de autor tan restrictivos a sus informes que me está entrando hasta miedo hablar sobre ellos.

El informe, bueno, el resumen ejecutivo del informe por qué el informe debe estar en manos de los poderosos, realiza un análisis de algunos centros de innovación social relevantes a nivel internacional, para luego pasar a una análisis interno, a nivel de la Comunidad Autónoma del País Vasco, de los actuales agentes involucrados en la investigación sobre innovación social así como los ámbitos de investigación en los que están trabajando. Asimismo realiza un análisis “minucioso” de los proyectos de investigación realizados en los ámbitos de la Innovación Social, durante los últimos cinco años: Finalmente, el resumen ejecutivo del informe provee una serie de recomendaciones y reflexiones abiertas a modo de conclusión del estudio. Recomendacones muy interesantes por cierto.

Sinceramente creo que es un muy buen punto de partida para empezar a trabajar. Un documento que debe ser completado, añadiendo nuevos agentes, detallando ámbitos de investigación, identificando investigadores en dichos ámbitos, etc. Es decir, un documento que debería estar en beta permanente. Como apuntaban desde Deloitte en sus recomendaciones a futuro, creo imprescindibles al menos tres cosas. La primera, transparencia con respecto a ámbitos de investigación, investigadores y resultados de proyectos de investigación. La segunda, identificar además de aquellos que investigan sobre innovación social, aquellos que están trabajando en el ámbito de la innovación social, sobre todo si queremos impulsar la transferencia entre investigación y acción. La tercera tiene que ver con crear una red social de la innovación social que favorezca “el conocimiento de los diferentes agentes impulsores de la Innovación Social en toda su cadena de valor y permita la socialización del conocimiento generado a partir de la labor investigadora que se está llevando a cabo”.

Aún siendo un país pequeño, el estudio revela la existencia de más de 770 investigadores en el ámbito de la innovación social con más de 120 grupos de investigación. Eso si, aquí como en otros muchos aspectos, luchamos contra nosotros mismos… Cada uno hace la guerra por su cuenta sin ni siquiera saber que está haciendo el vecino. “Hace falta cierta masa crítica, existe un déficit de grandes grupos de investigación” recalcaban los consultores de Deloitte. Quizás la solución sea crear un Tecnalia para la innovación social, pero quizás la solución venga por soluciones más innovadoras. ¿Qué tal crear la anteriormente citada red social de la innovación social? Una red social fundamentada en relaciones de lazo fuerte, traccionadas por proyectos de investigación donde se involucre a investigadores adecuados independientemente del centro en el que trabaje… De modo que un investigador de una universidad pueda estar trabajando algunos días en otra organización trabajando en un proyecto compartido. ¿es esto una utopía? Este tipo de arquitecturas en red, siendo más complejas de gestionar creo que son la forma de funcionar en el futuro cercano.

Deloitte nos propuso fijarnos en The Young Foundation y estoy de acuerdo. Puede ser un modelo a seguir, pero… mientras que en el benchamarking realizado algunos echaron en falta a los países nórdicos, otros, entre ellos Iván Marcos y Asier López de MIK-Tredtrotters miraban a Asia, África y Sudamérica. Menos mal que al final de la presentación Guillermo Ulacia, presidente de Innobasque, anoto esta cuestión. Uff!! Menos mal… Y es que como occidentales que somos, no estamos acostumbrados a pensar en estos países… este segundo mundo que viene con fuerza.

Fue una interesante jornada que no hace más que poner la primera piedra para articular la investigación en el ámbito de la innovación social. Ahora los siguientes pasos, en mi opinión deberían ser:

  • Actualizar y completar el estudio a nivel de País Vasco, completando el mapa de agentes, detallando y matizando datos ofrecidos en el estudio, etc.
  • Realizar un análisis más exhaustivo de aquellos centros de innovación social como The Young Foudation y otros centros y actividades más allá del mundo occidental.
  • Realizar un estudio similar pero con los agentes que están trabajando (no investigando) en el País Vasco en el ámbito de la innovación social.
  • Empezar a tejer esa red social de innovación social

Como dice uno de los anuncios de IBM, Stop Talking, Start Doing.

PD: Espero que el informe completo este accesible pronto y con unos derechos de autor menos restrictivos