El día 26 de Febrero asistí a una jornada sobre automatización de la gestión por procesos, Suites Business Process Management, organizada por Bizkaia Enpresa Digitala. La verdad es que este tema se sonaba de la época en la que estuve en el European Software Institute como investigador. Por tanto casi nada nuevo en lo teórico… pero me apetecía ver los casos de éxito que iban a presentar.Durante esta jornada me surgieron una serie de dudas, ¿por qué este afán de automatizarlo todo? ¿por qué los directivos quieren trabajadores dirigidos por ordenador? ¿Acaso no son las personas el activo más importante de la organización? Es cierto que la definición de un proceso y su posterior modelado siguiendo un lenguaje y una notación común traen consigo grandes beneficios para la organización, pero ¿donde queda la libertad de las personas para llevar a cabo las tareas? No niego los beneficios del BPM y la automatización de procesos, ya que permite avanzar en la madurez de las organizaciones y mejorar la eficiencia a la hora de ejecutar los procesos, pero tampoco es la solución a los males de la gestión por procesos. Quizás la clave está en identificar aquellos procesos (p.e. procesos productivos o burocráticos) que deban ser automatizados, o por el contrario la clave está en una automatización débil de los procesos, sin demasiadas restricciones.
En la parte final de la jornada se nos mostró dos casos de éxito de implantación de un proceso en un ayuntamiento y en una empresa industrial. En fin, no me convenció mucho lo que vi, quizás porque la herramienta era demasiado compleja o quizás por el poco tiempo que tuvo de realizar la demostración.
¿Conclusión? Creo que de momento, lo que aporta valor a las empresas de nuestro entorno es el modelado de los procesos. Por un lado nos permite tener un proceso bien documentado y consistente y por otro lado permite un fácil mantenimiento de los procesos. Y subrayo lo del mantenimiento, porque creo que es fundamental. Los procesos son un ente vivo dentro de la organización y por tanto estos deben evolucionar con el tiempo. La práctica habitual es documentar los procesos con un procesador de textos y una herramienta que te permita dibujar los procesos. Creo que debemos dejar a un lado esta práctica obsoleta y poco productiva y pasarnos a la utilización de herramientas de modelado y documentación de procesos.





