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Sociedad de la Ignorancia (III)

18 jun
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Vamos con la tercera parte y última del libro “Sociedad de la Ignorancia”. Gonçal Mayos, autor de esta, habla de la sociedad de la incultura en vez de sociedad de la ignorancia. Gonçal afirma la imposibilidad de que “la mayoría de la población pueda tener un conocimiento, cultura o sabia composición general del estado global de los saberes humanos y sus problemáticas”. Es decir, continuaremos teniendo un conocimiento especializado y experto, pero difícilmente la gente para disponer de una cultura general. A este respecto Mayos se pregunta, “¿puede prescindir la humanidad de una tal cultura general en sus ciudadanos?

Alfons Cornella acuño el término infoxicación a la abundancia de la información, pero mucho antes, en el año 1798, Thomas Malthus publicó su ensayo sobre el principio de la población en el que pronosticó que la población aumentaría con más rapidez que el suministro de comida. Algo similar está ocurriendo con la información y el conocimiento. “El saber producido colectivamente gracias a las TIC e Internet amenaza con superar las capacidades cognitivas individuales de la gente”.

Gonçal Mayos propone realizar un esfuerzo extra en la preparación y formación de las personas, en ese saber general, en tanto que ciudadanos y “para que puedan hacer frente a las exigencias responsables de sus decisiones políticas y de voto en cuestiones de gran complejidad e importancia para todos”. Gonçal continúa criticando la sociedad actual donde según su opinión “gran parte de la ciudadanía se desentiende de lo público común y se retira a lo privado, ya sea a un ocio banalmente reducido a mera diversión, ya sea profesionalmente a un trabajo superespecializado y fragmentario”. Al final el autor concluye que “la poca preparación o disponibilidad de los ciudadanos para hacerse cargo de todos los complejos entresijos de lo público y de lo político es la causa de la actual incultura política y debilidad democrática” El resultado, por tanto, es claro. Cada vez más importantes asuntos que atañen a todos los ciudadanos se deciden en canales para-democráticos alejados de la ciudadanía, recurriendo a “políticos profesionales”, a “expertos” y a “comités técnicos”. El autor finaliza prediciendo que dada la ultraespecialización y la lógica dependencia de las reglas internas de los “gremios”, éstos, están abocados a lo que los griegos clásicos llamaban idiotez.

Esta tercera parte me parece que se fundamenta en la visión negativa y apocalíptica de la sociedad actual. Quizás se trate únicamente como forma de provocar un cambio en la sociedad actual. Si es así me parece un libro muy oportuno que hace reflexionar al lector sobre la sociedad que estamos construyendo y apunta en algunas cuestiones actualmente en crisis como la propia democracia.

Un libro sobre la sociedad del conocimiento donde los autores argumentan que nos encontramos en lo contrario, la sociedad de la ignorancia. Quizás los autores anhelan tiempos pasados donde el conocimiento solo residía en élites como científicos, obispos y filósofos. Si, quizás se encuentren incómodos en una sociedad donde esas élites ya no son élites sino parte “la masa”.