En el informe “Seizing the White space: Innovative service Concepts in the United States” realizado por la agencia finlandesa para la tecnología y la innovación, Tekes describe las consecuencias provocadas por el cambio de una economía fundamentalmente basada en los productos a otra basada fundamentalmente en los servicios. Durante los últimos 20 años, tal como demuestra el siguiente gráfico, las economías industrializadas más importantes del mundo, incluidas las de Estados Unidos y la Unión Europea, ha experimentado un cambio económico de productos a servicios.
Para ejemplificar este cambio, el informe expone los beneficios de las 10 organizaciones más importantes de Estados Unidos (excluyendo las energéticas) donde, de media, el 85% de dichos beneficios provienen de la venta de servicios.
Desde que las economías occidentales cambiaron de la agricultura a la producción de bienes manufacturado no se había experimentado cambios macroeconómicos de tanta envergadura. Según este estudio la economía estadounidense ha sufrido diferentes transformaciones desde la década de los 80. A la economía europea llegaría unos años después. Durante los 80 la forma de crear valor en las organizaciones era a través de la “revolución de la calidad”, Six Sigma, Modelos de Excelencia, EFQM (en Europa), etc. En los años 90 en cambio la transformación vino a través de la reingeniería de procesos o dicho de otra forma, la calidad aplicada a procesos no productivos. En el 2000 la innovación parece ser el factor de transformación de las economías, y sobre todo la innovación aplicada a los servicios. Estos cambios pueden apreciarse gráficamente en la siguiente figura.
Aunque este informe tiene más cosas para destacar, me gustaría detenerme aquí y analizar los datos aportados. Estos datos reflejan que los líderes senior de nuestras organizaciones han conseguido “sus medallas” durante la era de la calidad y en la que abundan ingenieros. Y este hecho no creo que sea casualidad… Ahora parece que empezamos otra era donde la calidad sigue teniendo importancia, pero es la innovación la que toma fuerza la cual parece que no se rige por los mismos principios que la calidad. Esto me hace reflexionar sobre la necesidad de que los líderes actuales trabajen nuevas habilidades que nos permitan afrontar la tercera transformación hacia “la era de la innovación“. Y me pregunto ¿No necesitaremos nuevos líderes? ¿Las formas de trabajar del pasado son válidas actualmente? ¿Están dispuestos los nuevos líderes en cambiar su status quo?
Personalmente considero que los nuevos líderes deben dejar paso a la siguiente generación y que estos hagan frente a inercias del pasado sabiendo trazar nuevos caminos con nuevas formas de gestión. Des esta forma estaremos en disposición de afirmar que hemos entrado en la era de la innovación. Hasta ese momento yo me sentiré escéptico.







