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El ejecutivo al minuto: Nuevas técnicas de dirección

18 feb
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No soy un fiel seguidor de los libros que promulgan convertirse en un directivo, un vendedor eficaz, un conocedor de tal o cual materia “en una semana”. Pero este libro, “El ejecutivo al minuto” me ha gustado porque identifica tres simples reglas, que son los pilares básicos del quehacer de un directivo, y lo hace en un solo minuto! Increíble!
La verdad es que es un libro en el que no se explica nada nuevo, no es un libro de nuevos estilos de management, pero deja claras tres ideas fundamentales:
  • La previsión de objetivos de un minuto
  • Elogios de un minuto
  • Reprimendas de un minuto

En casi todas las organizaciones, cuando alguien pregunta a las personas qué hace y luego formula la pregunta a su “jefe”, obtiene casi siempre dos listas de cosas diferentes. Así luego ocurren malentendidos por no haber hecho algo que ni siquiera habías imaginado que formara parte del trabajo.

“Invierta un minuto en examinar sus objetivos, en comprobar el rendimiento de su tarea, en comparar la adecuación de su trabajo con sus objetivos”

La previsión de objetivos de un minuto, por tanto, permite al directivo fijar los objetivos y revisar y clarificar conjuntamente con el subordinado el significado de estos. La previsión de objetivos hace referencia a cuáles son las responsabilidades de cada persona. Describir los objetivos que tiene fijados una persona permite por un lado conocer exactamente qué es lo que se espera de uno, y por otro lado permite comprobar periódicamente el logro o no de los objetivos.

Una vez que tenemos claro lo que se espera de uno y tenemos claros los objetivos personales, de equipo y organizacionales, es paso de comprobar el logro o no de los objetivos, es decir, de los elogios o las reprimendas. La clave está en hacer saber de manera inequívoca cuándo la tarea se realizaba correctamente y cuando no.

“Ayude a la gente a la gente a alcanzar su máxima eficacia. Sorpréndala mientras hace algo bien.”

Normalmente en las organizaciones el directivo trata de sorprenderle cuando hace algo mal, y busca culpables! El directivo al minuto al contrario trata de sorprenderle mientras hace algo bien para así inmediatamente después dedicarle el elogio de un minuto donde:

  • Le dice con toda concreción lo que ha echo bien.
  • Le comunica su satisfacción por la labor y le explica de que manera eso beneficia a la organización y a las demás personas.
  • Le anima para seguir del mismo modo.

Las reprimendas suceden inmediatamente después de que el directivo tiene conocimiento de que al no se ha echo o se ha echo mal. Primero se comprueban los hechos y le dice a la persona con precisión lo que ha echo mal. Y comparte con la persona el efecto que ha causado su error. Pero la reprimenda tiene una segunda parte en la que le recuerda lo competente qué es la persona y que cuando la reprimenda se acabó, se acabó. Por tanto hay que ser “duro con los comportamientos y blando con las personas”.

“Las previsiones de objetivos determinan ciertos comportamientos. Las consecuencias refuerzan esos comportamientos.”

En fin, como podéis apreciar nada nuevo, pero ¿es esto lo que se aplica por los directivos en las organizaciones actuales? Tengo la impresión de que no. Por lo que este es un buen libro para regalar a todos aquellos directivos a los cuales se les han olvidado cuales son sus objetivos y responsabilidades!

Copyright de la foto: Cusema

Evitar la microgestión (I)

01 feb
General   |  6 comentarios

Me gustaría empezar una serie de artículos sobre prácticas tóxicas de gestión. No se, se me hace más fácil identificar y conversar sobre las malas prácticas que sobre las buenas, y de paso podemos entre todos, de forma colaborativa, proponer remedios a estas prácticas. ¿Qué os parece? Pero de momento vamos a definir qués es la microgestión y que características tiene.

Una de las prácticas tóxicas es la denominada, microgestión, que tiene cierto parecido con lo que los anglosajones llaman “command & control” (leer al genial Joel Spolsky para más información). Se trata de un estilo de gestión en la que el gestor/coordinador/jefe observa, controla y monitoriza todos los detalles de las tareas que encomienda a las personas que gestiona/coordina/dirige. En vez de proporcionar objetivos claros, directrices generales sobre como llevar a cabo las tareas y supervisar el cumplimiento de los objetivos a medio plazo, el microgestor (como llamaremos a partir de ahora a este individuo) se centra en el control de los detalles, detalles del día a día. Por tanto podríamos decir que uno de los problemas sería la imposibilidad de delegar tareas y responsabilidades. Esto provoca en las personas de su alrededor que sienta una falta de libertad y confianza a la hora de realizar su trabajo.

Un microgestor suele requerir constante y detallado feedback de las tareas que se están llevando a cabo por parte de su equipo de trabajo. Por lo que puede también sufrir de lo que se suele llamar “reportomania”, es decir, la exigencia de reportes detallados de todas las actividades realizadas, normalmente con el objetivo de valorar el rendimiento de las personas del equipo. El microgestor suele estar más centrado en qué se hace en cada momento más que en el rendimiento general, la calidad y los resultados.

Debido a que el microgestor necesita controlar todo al detalle, una característica muy común es que suelen estar desbordados de trabajo por lo que las decisiones y estrategias a medio y largo plazo suelen ser aplazadas, los objetivos sufren de variaciones repentinas si motivo aparente, el flujo de información entre los miembros del equipo suele estar restringido, etc.

Pero… ¿por qué alguien puede tener este estilo de gestión tan tóxico para un equipo? Cabe señalar que muchas veces la persona que ejerce la microgestión no se da cuenta de ello. Mientras que estas causas pueden ser intrínsecas de la personalidad de la persona, excesiva preocupación en los detalles, incompetencia en las áreas que gestiona , etc. esto puede ser debido a factores externos como cultura organizacional, presiones en plazos, inestabilidad en su posición como gestor, etc. Con esto no quiero justificar su modo de trabajar, sino solo identificar las causas de su comportamiento.

Creo que está suficientemente claro que la motivación y el estado de ánimo de las personas que trabajan en este entorno de trabajo no será adecuado, amén de que la confianza, la comunicación y otra serie de factores se vean realmente perjudicados. Y como sostienen numerosos autores, entre ellos Ryan y Deci, “la sensación de autonomía es fundamental para la motivación”.

En un siguiente artículo trataré de identificar algunas recetas que podrían ser útiles para remediar esta práctica tóxica. Pero antes de eso me gustaría recibir vuestros comentarios acerca de está práctica. ¿Que otras características tiene este estilo de gestión? ¿Alguna otro factor que causa este estilo? Para “abrir boca” os presento una referencia, “My way or the Highway; The micromanagement survival guide”, que os puede ser útil para entender mejor esto de la microgestión.